El Perdon es una Señal de Amor | Avalon Church

Para comenzar a meditar sobre el perdón examinaremos primero lo que es en sí una deuda.  Una deuda  es una obligación o un compromiso adquirido.    Jesús nos dice  en su Palabra: -que no tengamos más deudas que las del amor –   Tanto nos ha amado nuestro Padre Celestial que nos ha concedido innumerables bendiciones, como por ejemplo:   la salvación, la vida, los hijos,  el trabajo etc. de manera que tenemos un compromiso de amor con El.  Lo  mismo  sucede también con nuestros padres que nos han guiado, nos han  llenado de amor y cuidados, siempre les estaremos en deuda por su amor incondicional, pero también así  debemos perdonar sus errores y faltas,  porque nuestro Señor nos perdona cada día a nosotros.   Perdonar   entonces significa quitar la deuda, olvidar la ofensa,  Jesús nos enseñó a orar así: “…perdona nuestras ofensas así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden…”  (Mateo 6:12).

El  amor de Dios en nosotros es la inspiración para otorgar perdón y para pedir perdón,  lo maravilloso es que todos tenemos en nuestro corazón el perdón para utilizarlo en el momento que lo deseemos, si por el contrario usted no perdona puede traerle consecuencias graves, como amargura,  sufrimientos  enfermedades, etc.

El perdonar movidos por amor produce efectos maravillosos semillas lindas de bendición y una vida libre de contiendas y disgustos.

Mateo 18:21 “Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?   Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces.”

Esta Palabra de Dios  nos enseña a perdonar continuamente o sea vivir en el perdón.   En el Antiguo Testamento vemos  la  expiación de los pecados,  el pueblo Judío  debía de sacrificar un cordero que cargara con  las culpas,   esto lo debían hacer cada año porque el pecado no era quitado totalmente.   Pero el día llego cuando Juan Bautista ve a Jesús y dice:   -he aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo-  Ahora ya no estamos en la expiación de pecados  porque Jesús ya murió en la cruz y fue en ese acto en el que quito el pecado del mundo, o sea que ya todos fuimos perdonados y la cuenta fue saldada para siempre.  Cristo  por amor,  fue el cordero expiatorio al pagar la culpa de todos en la cruz, sepulto el pecado  para siempre  y al resucitar nos dio nueva vida, ahora somos el hombre nuevo en Cristo Jesús, nuestro deber ante esto es que todos perdonemos como Dios nos ha perdonado.

El amor es acción, porque Dios es amor y El es una verdad en movimiento en nuestras vidas.   Como hijos de Dios tenemos el amor de Dios dentro de nuestro corazón, pero también tenemos la cobertura de amor de nuestro Señor Jesús.

Oro  en el nombre de Jesús para que la gracia y el amor de Dios te cubran en todo momento. Amén!

Ileana Sanchez

Spanish Coordinator

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