Juan 2:1-10  Las bodas de Cana.

Jesús tenía como misión salvar al mundo, la más grande misión en la historia de la humanidad.  A pesar de eso El  empleo tiempo para asistir a una boda y participar en las festividades.  Quizás nos sintamos tentados a pensar que no deberíamos ocupar tiempo en reuniones sociales fuera del círculo de los hermanos de la iglesia.  Pero a lo mejor esas actividades sociales pueden ser parte de nuestra misión.

Jesús dio importancia a estas festividades nupciales porque asistían personas y El vino para estar con ellas.  A veces nuestra misión de dar testimonio del amor de Dios puede llevarse a cabo en  momentos agradables de celebración con otros.  Incluya a Jesús lo mismo en sus momentos de placer que en su tiempo de trabajo.

Las bodas en los días de Jesús eran fiestas de una semana de duración.  Los banquetes se preparaban para muchos invitados y la semana se la pasaban celebrando la nueva vida de la pareja, muchas veces se invitaba a todo el pueblo y las personas asistían ya que se consideraba un insulto no hacerlo.  Era una vergüenza que se terminara el vino, pues rompía las leyes de la buena hospitalidad y Jesús quiso resolver un verdadero problema.

Su madre, María tal vez no pedía que Jesús hiciera un milagro, sino le ayudara a resolver este problema tan importante hallando un poco de vino.  La respuesta de Jesús para con su madre no es fácil de entender y quizás ese es el punto, a lo mejor María no logro entender lo que Jesús pensaba hacer pero confió en lo que El haría.  Como creyentes en Jesús cuando nos hallamos en situaciones que no entendemos debemos seguir confiados en que El hará lo que es mejor.

María se sometió a la forma de actuar de Jesús, reconoció que Él era más que su hijo  humano: era el Hijo de Dios.  Cuando presentamos a Cristo nuestros problemas,  tenemos la seguridad que El los resolverá, lo que no tenemos es la certeza de como Jesús lo hará, porque El quizás tenga un plan muy diferente al nuestro, de manera que así como lo hizo María debemos someternos y permitirle que resuelva los problemas a Su manera.

Las personas hoy en día siempre andan buscando nuevas emociones y sentido de su vida en todo menos en Dios, quizás por temor a que Dios sea aburrido o no los escuche, pero así como el vino que Jesús hizo era el mejor, también la vida en Él es la mejor, versus la que nosotros podamos trazarnos.

Cuando los discípulos vieron los milagros de Jesús, creyeron.  Este milagro de las Bodas de Cana demostró el poder de Dios en Jesús.  Se podría decir que cada milagro que Jesús hacia fue una renovación para la naturaleza caída del hombre: restaurar la vista, hacer que el paralitico caminara, rescatar la vida de la muerte, etc.  Por ello le exhorto:  vaya y comparta con sus amistades o vecinos que Jesús hoy en día todavía hace milagros!!!

Ileana Sanchez

Spanish Ministry Coordinator.