En este tiempo moderno  una persona a lo largo de toda su vida se relaciona con un  gran número de personas, pero esas relaciones  duran muy poco.  Las personas entran y salen de nuestras vidas tan rápidamente que apenas si podemos conocerles profundamente,    por las   redes sociales amplias y al alcance de la mano nuestro espacio vital se ve invadido por personas que ni siquiera conocemos.  A causa de todo esto Jesús para nosotros es también eso…una presencia que a veces no recordamos, una relación que no es profunda y  para algunos un nombre que no conocen.

“Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se sentó junto al pozo. Era cerca del mediodía. 7-8 Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida. En eso llegó a sacar agua una mujer de Samaria, y Jesús le dijo:  —Dame un poco de agua.   Pero como los judíos no usan nada en común con los samaritanos, la mujer le respondió:  ¿Cómo se te ocurre pedirme agua, si tú eres judío y yo soy samaritana?  —Si supieras lo que Dios puede dar, y conocieras al que te está pidiendo agua —contestó Jesús—, tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua que da vida.” Juan 4:6-10

Muchas cosas espirituales tienen su paralelo en las físicas.  Así como nuestro cuerpo padece de hambre y sed, también nuestras almas.  Pero nuestras almas necesitan agua y alimentos espirituales que no pueden ser saciados por nadie más que por Jesús .  No privamos a nuestros cuerpos de comida y agua cuando lo requieren,  Porque lo hacemos con nuestras almas?  La Palabra viviente que es Jesús y la Palabra escrita que es la Biblia pueden satisfacer el hambre y la sed del alma.

Esta mujer de la que nos habla el libro de Juan, era samaritana, tenía mala reputación y estaba en un lugar público, algo que no se le era permitido.  Ningún judío le hablaría a esta mujer bajo estas circunstancias.  Pero Jesús lo hizo.  El Amor de Jesús es para todos sin importar raza, posición social, ni pecados  cometidos, debemos estar siempre alerta porque en cualquier momento Jesús se podría presentar delante nuestro por medio de una predicación, un abrazo, una palabra de aliento, el consejo de un amigo,  etc.  Él siempre quiere darnos lo mejor, pero para poder tener todo eso que El nos ofrece debemos tener una relación íntima, profunda y eterna con El.

Jesús te dice en su Palabra: “Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.” Mateo 28:20

 

Ileana Sanchez

Spanish Ministry Coordinator