Entonces Jesús afirmó:   —Ciertamente les aseguro que el hijo no puede hacer nada por su propia cuenta, sino solamente lo que ve que su padre hace, porque cualquier cosa que hace el padre, la hace también el hijo.  Pues el padre ama al hijo y le muestra todo lo que hace. Sí, y aun cosas más grandes que éstas le mostrará, que los dejará a ustedes asombrados.    Porque así como el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a quienes a él le place.    Además, el Padre no juzga a nadie, sino que todo juicio lo ha delegado en el Hijo,   para que todos honren al Hijo como lo honran a él. El que se niega a honrar al Hijo no honra al Padre que lo envió.  Juan 5:19-23

Cuando Jesús caminaba por Jerusalén y  en el día de reposo sana a un paralitico, los religiosos de ese tiempo y algunas otras personas dudaron de su poder y autoridad,  pero Jesús  jamás se intimido por eso y más aún afirmo ser el Hijo de Dios, fue mas allá y declaro que Él estaba haciendo lo que veía hacer a Su Padre, y también enviaba un mensaje a los nuevos creyentes  diciendo que nosotros veríamos cosas más grandes suceder en el Su nombre.

Siguiendo el modelo de Jesús en este pasaje de Juan,  esta generación de creyentes, nos identificamos como cristianos, (pequeños Cristos)   que declaran con su testimonio de vida y con palabras el poder supremo de Jesús, haciendo lo que él hizo en ese tiempo y que aún sigue haciendo: llevando la vida eterna,  sanidad, liberación, paz,  etc.   Las personas no creyentes que están a nuestro derredor tienen que estar asombrados  con nuestro testimonio porque de esa  forma honramos a nuestro Salvador y también honramos a nuestro Padre  que nos ha amado con amor eterno.   El mundo y sus circunstancias no tienen por qué   amedrentarnos ni hacernos callar, debemos esforzarnos por afirmar que somos Hijos de Dios por medio de Cristo Jesús.

“Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha concedido al Hijo el tener vida en sí mismo”  Juan 5:23

Volviendo a las calles de Jerusalén,   Jesús declaraba que era igual a Dios, daba vida eterna, era fuente de vida y juzgaba el pecado, estas declaraciones demuestran que Jesús era Divino,  los líderes religiosos conocían las profecías y las enseñanzas de las Escrituras,   conocían las leyes pero no vieron al Salvador.  Refugiados en su sistema religioso se negaron a permitir que el Hijo de Dios cambiasen sus vidas, no se enrede tanto en la religión que se pierda a Cristo en su vida.   Identifique su fe ante todos aquellos que  ya no creen y que piensan que no existe una vida eterna.

Piense en esto: Quien diría la gente que es usted?   Lo identifican como un cristiano verdadero?

Bendecidos con toda bendición

Ileana Sanchez

Spanish Ministry Coordinator.