Ríos de Agua para Compartir | Avalon Church

“En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.  El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.” Juan 7:37-38.

El momento en que estamos a solas con el Señor es algo muy bonito que nos llena de mucha paz, es ahí donde nos llenamos de la abundante vida que Jesús nos promete en este versículo de Juan.  Si juntamos nuestras manos y queremos retener el agua entre ellas no podremos, igualmente no podremos retener el fluir de Dios dentro de nosotros sin compartirlo con los demás.  El fluir de los ríos de agua viva dentro de nosotros  nos lleva a   buscar a Dios  en compañía de  otros hermanos,  pero  a veces  se nos hace  difícil porque los defectos de este hermano no lo soportamos y optamos por no volver a compartir.   Dios en su amor no quiere que hagamos esto,  por eso es importante la práctica de tomar la Santa Cena  en la iglesia.

“Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan;   y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.    Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.”  1 de Corintios 17:23-25

Cuando decimos “en memoria de” nos referimos a recordar un objeto,  pero cuando decimos “memorial” nos estamos refiriendo a recordar a una persona,  es por ello que en la cena del Señor Pablo nos enseña que hay tres virtudes: la primera una proclamación de la muerte del Señor hasta que él vuelva, la virtud aquí es la esperanza;  la segunda virtud es creer en él, creer que él murió por mi y la tercera es el amor, saber que él nos dio todo.   La abundancia de  la vida en Cristo dentro de nosotros nos lleva a reflexionar que   la próxima vez que tome la santa cena  lo más importante es que usted reconozca en el hermano que está a la par   es   parte del  cuerpo de Cristo.  El discernir el cuerpo es reconocer a la iglesia gloriosa de Cristo, a la novia del Cordero   en  la   cual tenemos que estar unidos en  amor,  fe y  esperanza.

Hay hermanos en la fe que es muy fácil de amar,  y   hay otros que son más difíciles pero a todos debemos amar porque como se dijo antes son novia de Cristo, son iglesia de Cristo, entonces no podemos estar comiendo un signo de lo que representa la memoria o el memorial si  no estoy reconciliado con ellos.

El amor de Dios  nos enseña a no dividirnos con nadie, sino al contrario que participemos del mismo cuerpo  de Cristo nuestro  Señor, donde quiera que vayamos,  realicemos que  somos uno solo en el Señor, porque Cristo cuando murió en la cruz lo que buscaba era la unidad, la unión de la iglesia, que no hubieran divisiones, que fuéramos  como El y su Padre eran uno, el hombre es el  que pone fronteras, divisiones, teologías, denominaciones, pero cuando en nosotros fluye los ríos de agua viva  somos uno en  Cristo, ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, ni hombre ni mujer, uno solo en Cristo.

Ileana Sanchez

Spanish Ministry Coordinator

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