“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;   y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.  Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres?”  Juan 8:31-33

Jesús mismo es la verdad que nos liberta.  Es la fuente de la verdad, la norma perfecta de lo que es bueno.  Nos liberta de las consecuencias del pecado,  del autoengaño y de los engaños de Satanás.  Nos muestra claramente el camino perfecto para nuestra vida.

El engaño del diablo hoy en día  nos hace creer que  si usted se acerca a Cristo se limita, pero si  hace lo que el cuerpo le pide eso es ser libre, Dios nos advierte en su Palabra que el seguir los deseos de la carne  nos  hace esclavos  porque de alguna manera se pone un yugo, y procedemos a vivir autoengañados.   Desde el punto de vista del mundo el matrimonio es una  forma de ponerse cadenas, pero eso es un error puesto tanto el hombre como la mujer dentro del matrimonio es donde se  expresan libremente tal y como son  con  todos los atributos, virtudes, etc. que Dios les ha puesto como personas y que ahí en el matrimonio son compartidos totalmente y aceptados.

La libertad de la que habla nuestro Señor Jesús, no es   precisamente  libertad  de locomoción sino libertad  del espíritu.  Aceptando  estar en la libertad del Hijo  el amor del Padre  nos ayuda  tomar decisiones correctas.    Cuando alguna  persona le pide su ayuda  usted siente el  amor por servir a esta persona y el corazón le indica la mejor forma de hacerlo. Cuando usted sirve a una persona se siente libre, pero cuando usted se quiere servir de otro  siente algo mal. Dios es la esencia de la libertad y sin embargo es el servidor más grande que hay.  Sin perder altura y soberanía,  Jesús lavo los pies de los discípulos, pero no  por eso dejó de ser Jesús, esa es la libertad del espíritu.

Para los cristianos caminar en la libertad del  espíritu es estar a cuentas con Dios, caminar en la Gracia del Señor y estar en la paz de su amor, esto también es libertad y cuando Dios lo ve  en esa libertad, lo respalda y lo bendice en todos sus caminos.   La libertad es un tesoro que debe llevar muy dentro de su corazón.

La libertad es  un criterio de vida en el cual ponemos todas nuestras actividades.   Un  antiguo erudito  definió la libertad espiritual cuando dijo: -Ama y has lo que quieras- Porque si usted ama con el amor de Dios  usted tiene la libertad de hacer cualquier cosa.  El amor lo guiara a la excelencia, a lo bueno, lo justo, lo prospero, etc.

En el alma encontramos que está el intelecto, emoción y voluntad, en la parte emotiva están los  sentimientos, deseos, afectos, etc. En el espíritu  esta la paz que sobre pasa entendimiento, es por ello que a veces usted se sorprende de estar tan tranquilo. La sensación de libertad se siente en el espíritu, es más que positivismo es estar completamente abierto a lo que venga de Dios porque todo estará bien.

Encontramos que en el Antiguo Testamento un ejemplo de libertad y es cuando el pueblo Judío sale de Egipto y al llegar al otro lado del río todos danzan y cantan,  pero cuánto les duró esa libertad a este pueblo? Sólo llegan al desierto y el cuerpo comienza a pedirles de beber y de comer,  sintieron que la libertad se les terminaba y comenzaron a decirle a Dios que estaban mejor en Egipto. Lo  que sucedió fue que ellos salieron de Egipto pero su corazón no salió de Egipto, porque era un pueblo que había pasado cuatrocientos años de esclavitud,  por eso ellos no sabían qué hacer con esa libertad,   el Señor  lo único que les pidió fue que confiaran en él porque ya todo estaba hecho era solo de recibir el maná del cielo, pero el pueblo incrédulo pedía cosas que tenían en Egipto.

Es usted verdaderamente libre?  O todavía mira atrás y desea las cosas de  su Egipto espiritual?

Ileana Sanchez

Spanish Ministry  Coordinator