“Someteos unos a otros en el temor de Dios” Efesios 5:21

Estos versículos nos enseñan acerca de la sumisión, esta es la primera característica para expresar nuestro respeto a Cristo, esto quiere decir que es por consideración a Cristo que debemos someternos unos a otros. Por  ejemplo: los hijos deben someterse a los padres, no porque  los padres sean buenos sino por consideración a Cristo.

Vemos como en el cuerpo humano la cabeza es la que dirige a todo el cuerpo.  Con esta analogía los cristianos reconocemos en Cristo nuestra cabeza espiritual, ya que El es la cabeza de toda iglesia.  La figura del matrimonio es para no sentirnos hijos de Cristo, sino para sentirnos esposa de Cristo, y cuando se dice esposa, se habla de una relación con una alianza o pacto que no se puede destruir.

A nuestra carne no le gusta tener una cabeza o un lider a quien obedecer, a todas las personas en la carne les gustan las cabezas que puedan quitar y poner a su antojo.  Pero cuando usted asume ser cabeza, ser líder de su hogar, trabajo, iglesias, ministerio, etc.  debe también darse cuenta que tiene que proveer a todos los que están bajo su autoridad, porque la autoridad no solo es ordenar o supervisar, sino que es proveer, dar,  y es pedir al cielo que lo bendiga a usted para que usted pueda bendecir a los demás, esta parte es muy linda porque eso implica que usted como cabeza o líder  tiene que estar en sumisión directa con Cristo.  La autoridad espiritual delegada por Dios es uno de los regalos más grandes, pues es el trabajo del líder espiritual  estar siempre pendiente que los demás estén viviendo la bendición de Dios en sus hogares.

Usted y yo somos los  representantes de Cristo aquí en la tierra.  Los que constituimos la iglesia de Cristo,  son todos los que hemos sido bañados, amados, santificados y salvados.  Pero no puede ser esposa de Cristo el que no haya sido salvo, el que no haya experimentado el amor de Dios, o  aquella persona que no sienta  la santificación en la Palabra viva, en la Palabra de verdad del Dios vivo, porque esta es precisamente la obra de Cristo en su Iglesia.

Entendemos pues que  si somos  de Cristo vamos hablar de parte de él y todo lo haremos en nombre de él, y no pondremos más presencia que no sea la de Cristo.  Apropiémonos  del amor de Cristo pues El no solo nos saco del pecado sino nos hizo sentarnos juntamente con El en los lugares celestiales.  Efesios 2:6

Cristo quiere una iglesia radiante, inmaculada.  Una iglesia  que se deje salvar, amar, santificar y glorificar.  Eres tu parte de esta Iglesia gloriosa?

Ileana Sanchez

Spanish Ministry Coordinator